Tomando la ruta que lleva desde Río Cuarto (Provincia de Córdoba) a Villa Mercedes (Provincia de San Luis)en la región mediterránea de la Argentina y en la sección sur de la Sierra de Comechingones, existe un hermoso sitio rupestre.

Las rocas
El arte rupestre fue dibujado y grabado en varias partes de un apreciable bloque de granito cuyas diaclasas son —en términos generales- ortogonales y delimitan espacios de roca relativamente rectangulares. La forma general de este soporte es la de un paralelepípedo recostado sobre una de sus caras mayores, sobre una cuesta de talud importante y orientado, según su eje mayor, de norte a sur. Esta disposición es característica de los afloramientos rocosos de la sierra. Sin embargo, la geoforma contradice la evolución típica de los aleros graníticos, frecuentemente de formas redondeadas y planos cóncavo-convexos. Al este del bloque, una serie de grandes piedras de disposición natural delimitan un espacio de unos 14 metros cuadrados con depósito sedimentario; al oeste —desde la cara opuesta del bloque- se extiende un área de depósito pero, en este caso, demarcada por piedras puestas de canto que evidencian su uso como vivienda.
La arquitectura del sitio rupestre
En síntesis, se trata de un sitio de compleja expresión gráfica y de valiosa información sobre el género de vida aborigen antes de la llegada de los europeos, los cuales habrían de modificar intensamente la región.
Los dibujos rupestres
La orientación opuesta, la del sur, muestra restos de pintura blanca y roja cuya forma es de muy difícil percepción y una serie - otra vez- de hoyuelos..
En la pared oeste aparece un signo nítido, blanco, pero de interpretación incierta.
Observaciones sobre características de formación y transformación de sitio
El sitio Chorro de Borja tiene como soporte un granito de grano fino, con abundante feldespato y cuarzo, cuya característica más saliente es el diaclasamiento. Éste sigue ejes ortogonales, lo cual -especialmente en las caras norte y sur- le otorga una apariencia de cubos superpuestos. Este aspecto lo hace fuera de la norma de las geoformas que alojan el arte rupestre en la Sierra de Comechingones.
La pared sur es la más afectada por los líquenes, que avanzan sobre los dibujos.
En términos generales, la hidrodinámica del sitio no parece afectar las pinturas pero deben realizarse observaciones de largo término y este informe es preliminar.
Los sectores de depósito húmico se marcan en la figura 2. Allí el sedimento es retenido por una cubierta de pasto y por rocas de derrumbe.
La problemática
La producción rupestre de este sitio es notable en dos sentidos. En primer lugar aparece un guerrero con vestimenta y tocado. En la oquedad, el dibujo consiste en una miríada de puntos en el techo. Esta técnica está registrada por nosotros en otro lugar, Cerro Intihuasi (Alero del Norte), y es única hasta ahora en la región rupestre que investigamos (con excepción de Cerro Suco pero en petroglifo y en un contexto semiótico muy diferente).
Los humanos con tocado y vestido también aparecen en Intihuasi y nos parece que constituyen todos ellos un conjunto especial. Así es que en este momento pensamos que los siguientes registros poseen características que los hacen de particular atención dentro del universo rupestre de Comechingones Sur:
* Alero 1 del Abra Chica (Cerro Intihuasi)
* Alero 2 del abra Chica (Cerro Intihuasi)
* Alero de la Máscara (Cerro Intihuasi)
* Chorro de Borja
Asimismo, este último permitiría conectar con este conjunto al ya mencionado Alero del Norte (Cerro Intihuasi) por el hecho de presentar la resolución del dibujo por la técnica de puntos.
En la Provincia de Córdoba, el único registro con el cual podríamos vincular los que aquí mencionamos es Cerro Colorado (Gadner 1931)
El arte rupestre como formación arqueológica está ligado a un "pacto convencional" fundador de un horizonte histórico de lenguaje que expresan los dibujos y que estaba vigente cuando las sociedades indígenas desenvolvían su cultura en la Sierra de Comechingones. Una formación arqueológica es una distribución material (pigmentos extendidos sobre una superficie -preparada o no- a través de sustancias que permiten su expansión; marcas sobre las rocas; soportes de piedra) y sus transformaciones físicas, químicas y mecánicas que posibilitan ordenar los datos en un modelo n-dimensional de sitio arqueológico. La formación arqueológica nunca deja de ser la materialidad específica de una convención comunicativa básica.
En conclusión, consideramos que el registro rupestre de Chorro de Borja ayuda a dar consistencia a la posibilidad de existencia, en la Sierra de Comechingones, de dicha convención de lenguaje gráfico. Su dimensión temporal todavía nos es desconocida pero por su comparación con el universo gráfico que conocemos para la región es probable que se ubique en la centuria inmediatamente anterior a la conquista europea.











